Porto, Portugal
port wine, azulejos, the Douro, riverside
Ribeira, Porto
Hoy se baja. Empiezas arriba, en la Baixa, con el café de 1921 del Majestic y la escalera roja de la Livraria Lello, subes los 240 escalones de la Torre dos Clérigos para situarte sobre los tejados y desde ahí vas cayendo hacia el río. En medio queda el atrio de São Bento, con veinte mil azulejos contando batallas medievales encima de la gente que corre a coger el tren. Se come en la Rua das Flores, antigua calle de plateros y hoy de las mejores de la ciudad para picar. La tarde entera es para la Ribeira, sus soportales y sus callejones, y la cena cae en una taberna a dos pasos del agua.
Todo el día se hace andando y cuesta abajo, que es la parte buena. Del Majestic a la Livraria Lello hay un cuarto de hora por la Baixa, de ahí a Clérigos dos minutos, y de Clérigos a São Bento otros diez bajando. La Rua das Flores arranca justo enfrente de la estación y muere casi en la Ribeira. Para la vuelta cuesta arriba después de cenar, el funicular dos Guindais sube de la Ribeira a la Batalha en un minuto y tiene billete propio, aparte del Andante.
En Oporto al café solo se le llama cimbalino, por la marca de las máquinas antiguas, aunque pedir "um café" funciona igual. Se come a partir de la una y media y se cena a partir de las ocho, así que a las siete la mayoría de cocinas ni han abierto. Los azulejos de São Bento no son tan antiguos como parecen, son de principios del siglo XX, cuando la ciudad decidió contarse su propia historia en las paredes. Y si te sientas en una terraza de primera línea de la Ribeira, estás pagando el río, no la cocina.
Cafe Majestic
Un café de estilo Belle Époque en la Rua de Santa Catarina, con maderas talladas, espejos enormes y querubines de escayola, abierto en 1921.
Livraria Lello
Una librería de 1906 en la Rua das Carmelitas, con fachada neogótica, vidriera en el techo y una escalera roja que sube partiéndose en dos.
Torre dos Clerigos
La torre barroca de la Igreja dos Clérigos, de unos 75 metros y 240 escalones, el punto más alto del casco viejo de Oporto.
Sao Bento Station
La estación central de Oporto, inaugurada en 1916, cuyo atrio está cubierto por unos veinte mil azulejos azules.
Cantina 32
Un restaurante de cocina portuguesa actual en la Rua das Flores, de aire industrial, con platos pensados para compartir.
Ribeira riverfront
El frente fluvial del casco antiguo de Oporto, con soportales, casas estrechas de colores y callejones que trepan hasta la catedral.
Adega Sao Nicolau
Una taberna pequeña en un callejón de la Ribeira, de cocina portuguesa clásica, con pescado a la brasa y bacalao.
Vila Nova de Gaia, Porto
Ayer fueron librerías y torres, hoy tocan agua y vino. Desayunas fuerte en Zenith y cruzas el Duero por el tablero de arriba del puente de Don Luis I, el mismo por el que pasa el metro, que es de donde salen todas las postales de la ciudad. Al otro lado, el Mosteiro da Serra do Pilar tiene el claustro redondo y, delante, el mirador con el mejor ángulo sobre el puente y la Ribeira. Se come en el Mercado Beira-Rio, un mercado de puestos pegado al río en Gaia, con sitio en las ventanas si llegas pronto. La tarde es de oporto puro, con las pipas de roble apiladas en Graham's, Taylor's o Cálem y después una cata sentada para comparar blanco, tawny y vintage. Cierra el día la terraza del Barão Fladgate, en la casa Taylor's, con el sol poniéndose sobre el Oporto viejo de enfrente.
Hoy no hace falta ni metro ni taxi, y esa es la gracia. El tramo largo es el de Zenith al puente, unos 26 minutos a pie, así que sal con margen. A partir de ahí, entre parada y parada hay de 2 a 14 minutos, casi todo cuesta abajo hacia el río una vez bajas del monasterio. Si aprieta el calor, un taxi desde el Mercado Beira-Rio de vuelta al hotel se coge en un momento.
Casi todo el oporto envejece aquí, en Gaia, y no en la otra orilla, así que cruzar el río es pasar de la ciudad al vino. En las catas no se espera propina, aunque redondear un euro o dos con un buen guía se agradece. El mirador de Serra do Pilar está tranquilo a primera hora y se llena de autocares a media tarde, con lo que conviene no estirarlo demasiado. Y en el puente el tablero de arriba lo comparten peatones y metro, así que cuando venga un tren, detrás de la línea amarilla.
Zenith Brunch & Cocktails
Un local de brunch y coctelería cerca de la Praça de Carlos Alberto, con tortitas, huevos y bocadillos hasta media tarde.
Dom Luis I Bridge
Un puente metálico de dos tableros sobre el Duero, entre Oporto y Vila Nova de Gaia, con un arco de 172 metros de luz.
Mosteiro da Serra do Pilar
Un monasterio del siglo XVI en lo alto de Gaia, con iglesia y claustro circulares y una explanada delante que mira al puente y a la Ribeira.
Mercado Beira-Rio
Un mercado gastronómico cubierto en la Avenida Diogo Leite de Gaia, con puestos de cocina portuguesa y mesas asomadas al Duero.
Vila Nova de Gaia cellars
Las bodegas donde envejece el vino de Oporto, alineadas en la orilla de Gaia frente al casco viejo, con naves de pipas de roble apiladas hasta el techo.
Port tasting
Una cata comparada de vino de Oporto, normalmente un blanco, un tawny y un vintage, servida en la bodega después de la visita.
Barao Fladgate
El restaurante de la casa Taylor's en Gaia, con terraza sobre los jardines de la bodega y vista frontal del Oporto viejo.
Douro Valley, Portugal
Hoy se sale de la ciudad. Desayuno temprano en la Confeitaria do Bolhão, de 1896, y carretera hacia el este hasta el mirador de São Leonardo de Galafura, donde el valle aparece de golpe con los bancales cayendo hasta el agua. Después, una quinta cerca de Pinhão para andar entre viñas y catar allí mismo, comida junto al muelle y una hora de río en un barco rabelo, los de fondo plano que bajaban las pipas de vino hasta Gaia. La vuelta a Oporto se hace ya de noche y termina con una francesinha en el Café Santiago, que es la forma local de cerrar tres días aquí. Es el último día del viaje, así que la tarde en el río puede ir todo lo lenta que quiera.
De Oporto a São Leonardo de Galafura hay algo más de hora y media en coche (unos 94 minutos), así que conviene salir de Bolhão a las 8:15 como muy tarde para llegar holgado a las 10:30. Del mirador a las viñas de Pinhão son 28 minutos. Ya en Pinhão todo queda a menos de diez minutos andando, la quinta, el restaurante y el embarcadero. La vuelta es el tramo más largo del día, cerca de 103 minutos, así que sal del muelle sobre las 17:15 para no ir justo a la cena de las 20:30.
La estación de Pinhão merece una parada aunque no cojas ningún tren, porque los andenes están forrados de paneles de azulejo con escenas de la vendimia. En el barco, siéntate del lado de los bancales y no del agua abierta. En las quintas nadie espera que te acabes las copas, se escupe o se vacía en la jarra sin ninguna ceremonia. Y la francesinha se come con cuchillo y tenedor y se mancha igual, así que si pides más pan para el caldo te lo traen sin discutir.
Confeitaria do Bolhao
Una pastelería y panadería de 1896 en la Rua Formosa, a un paso del Mercado do Bolhão, con obrador propio y mostrador de mármol.
Miradouro de Sao Leonardo de Galafura
Un mirador del valle del Duero cerca de Peso da Régua, a hora y media larga de Oporto, con vista abierta sobre los bancales y las curvas del río.
Pinhao vineyards
Las quintas de viñedo en bancales alrededor de Pinhão, en pleno Cima Corgo, donde el río Pinhão desemboca en el Duero.
Restaurante Veladouro, Pinhao
Un restaurante familiar en Pinhão, a un paso del muelle, de carnes y pescado a la brasa con vinos de la comarca.
Douro river cruise
Un paseo en barco rabelo desde el muelle de Pinhão, con los bancales cayendo hacia el agua a los dos lados del río.
Cafe Santiago
Un café restaurante de la Rua de Passos Manuel especializado en francesinha, con sala amplia y servicio rápido.
Crea una cuenta gratuita en Travolp y añadiremos una copia de este viaje a tu atlas. Edítalo, amplíalo, hazlo tuyo.
Una imagen de todo el viaje, una tarjeta por día, lista para imprimir o para mandar al grupo.