Torres del Paine, Chile
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Puerto Natales
Nieve
Hoy toca carretera y preparativos. El traslado desde Punta Arenas sube por la Ruta 9 y tarda unas tres horas por pampa abierta, así que ponte cómodo y mira por la ventanilla, porque los guanacos aparecen casi siempre y con suerte cae algún ñandú. Al llegar a Puerto Natales tienes la tarde libre hasta las tres, la hora de la charla de Erratic Rock. Es gratis, se hace a diario y con los años se ha convertido en la orientación oficiosa de casi todo el que entra en Torres del Paine, con lo que importa de verdad: estado de los senderos, dónde hay agua y cómo funcionan las reservas sobre el terreno. Esa información cambia semana a semana y ninguna guía impresa te la va a dar. Justo al lado hay tiendas de alquiler para completar lo que te falte. El día termina con un paseo por la Costanera mientras la luz baja sobre el Seno Última Esperanza y una última noche de cama blanda en el Hotel Costaustralis. Mañana sales en bus a Pudeto y cruzas en catamarán hasta Paine Grande, así que esta noche va de hacer la mochila y dormir.
Cuatro cosas que te ahorran dinero y peso mañana.
Una vez bajas del bus, todo queda a pie. De Erratic Rock a la Costanera hay cuatro minutos andando y de allí al hotel, unos catorce. Ni taxis ni micros para el resto del día, solo zapatillas cómodas. A comienzos de primavera anochece tarde, así que puedes bajar al paseo sobre las 18:30 o 19:00, cuando el agua se queda más quieta, sin ir con prisa.
Puerto Natales funciona con horario de trekkero. Tiendas, alquileres y hasta algunos restaurantes ajustan su día a la charla de las tres y a los buses del parque. Se paga con tarjeta casi en todas partes, pero los quioscos pequeños y algún local de alquiler siguen prefiriendo efectivo en pesos chilenos, así que lleva algo suelto. En el extremo norte de la Costanera está el monumento al milodón, buen aperitivo de la Cueva del Milodón que verás el día 7, ya de camino a Punta Arenas.
Bus from Punta Arenas
El trayecto por carretera entre Punta Arenas y Puerto Natales, unos 250 kilómetros de Ruta 9 a través de la estepa magallánica.
Erratic Rock 3 p.m. trek talk
Un hostal de Puerto Natales que cada tarde ofrece una charla abierta y gratuita sobre cómo afrontar el trekking en Torres del Paine.
Costanera boardwalk, Seno Ultima Esperanza
El paseo marítimo de Puerto Natales, a orillas del Seno Última Esperanza, con los cerros de la otra orilla al fondo.
Hotel Costaustralis
Un hotel del frente de agua de Puerto Natales, con vistas al Seno Última Esperanza y a pocos minutos andando del centro.
Glaciar Grey
Nieve
Día de traslados largos y de primera vista seria del macizo. El bus sale de Puerto Natales de madrugada y tarda unas dos horas hasta el embarcadero de Pudeto. Cerca de la portería de Laguna Amarga el macizo del Paine aparece entero al otro lado de la llanura y en el bus se despierta todo el mundo de golpe. Desde Pudeto, el catamarán cruza el Lago Pehoé en media hora y te deja en Paine Grande, el arranque oeste de la W. Allí rellenas agua, te quitas una capa y sales hacia el hielo. El camino al Mirador Lago Grey va casi siempre descubierto, con el viento de cara, y termina asomado a un lago con témpanos azules varados en la orilla oscura. La noche es en el Refugio Grey, colgado sobre la cara este del glaciar.
Hoy dependes de dos horarios y del viento, y ninguno de los tres te espera.
Bus hasta Pudeto y catamarán hasta Paine Grande, las dos únicas piezas motorizadas del día. A partir del muelle todo es a pie, unos once kilómetros hasta el Refugio Grey con subidas y bajadas cortas y algún tramo de bosque quemado que no da ningún resguardo. Calcula cuatro horas largas y no cuentes con cobertura de móvil en ningún momento.
Dentro del parque mandan CONAF y las dos concesionarias que llevan los refugios, y sus normas se cumplen sin discusión. El fuego está prohibido en todo el parque y los hornillos solo se usan en las zonas habilitadas. La basura baja contigo, porque no hay contenedores en el camino. Y si algún día el catamarán no navega por viento, no lo tomes como mala suerte, es lo normal aquí. Ten siempre una alternativa pensada para dormir.
Bus to Pudeto, Torres del Paine
El tramo de carretera entre Puerto Natales y el sector de Pudeto, ya dentro del Parque Nacional Torres del Paine, junto al Lago Pehoé.
Pudeto to Paine Grande catamaran
El catamarán que cruza el Lago Pehoé entre el muelle de Pudeto y el Refugio Paine Grande, el acceso oeste del trekking.
Refugio Paine Grande
El refugio más grande del parque, a orillas del Lago Pehoé y al pie del Cerro Paine Grande, la montaña más alta del macizo.
Mirador Lago Grey
Un mirador sobre el Lago Grey desde el que se ve la lengua del glaciar al fondo y los témpanos que se han desprendido de ella.
Refugio Grey
Refugio y camping junto al Lago Grey, el alojamiento más cercano al frente del glaciar dentro del parque.
Glaciar Grey
Nieve
Hoy caminas dos veces y son dos días distintos. Por la mañana subes hacia el norte desde el Refugio Grey y en poco menos de una hora de cuesta llegas al Mirador Grey, con dos puentes colgantes que se balancean sobre las quebradas antes de asomarte al hielo. Desde ahí ves el glaciar a lo largo, no de frente, y eso cambia por completo la escala. El sendero sigue hacia el Paso John Gardner, la parte dura del circuito O, y ahí es donde tú das media vuelta. Comes pronto en el refugio y, si el viento lo permite, tienes la opción de acercarte en barco o en kayak entre los témpanos. La tarde son once kilómetros de regreso hasta Paine Grande.
La clave del día es salir pronto y no llegar reventado al tramo de vuelta.
Todo a pie y siempre por el mismo sendero. Del refugio al Mirador Grey hay poco más de una hora de subida y otro tanto de vuelta, contando la parada de arriba. Por la tarde, los once kilómetros hasta Paine Grande se hacen en tres horas y media o cuatro, algo más si el viento entra de cara. No hay atajos ni transporte alternativo, el camino de ayer es el único que hay.
Aquí el viento no es un detalle del parte meteorológico, es la condición normal, y en primavera aprieta por la tarde. Los bastones dejan de ser un accesorio y pasan a ser lo que te mantiene en pie en el cordal. La otra costumbre local que conviene copiar es la del registro. Nadie sale sin dejar dicho a qué hora piensa llegar y nadie se salta el cuaderno del refugio, porque en un valle sin cobertura ese papel es todo el sistema de seguridad que existe.
Mirador Grey & suspension bridges
Un mirador al norte del Refugio Grey, sobre el flanco este del glaciar, al que se llega cruzando puentes colgantes tendidos sobre las quebradas.
Refugio Grey
El mismo refugio junto al Lago Grey, que a mediodía funciona como comedor y como punto de salida de las excursiones al hielo.
Refugio Paine Grande
El refugio grande del Lago Pehoé, base para el Valle del Francés y punto de embarque del catamarán.
Valle del Frances
Nieve
Es el día más completo de la W. Sales de Paine Grande bordeando el Lago Skottsberg hasta Campamento Italiano, en la boca del valle, y allí dejas la mochila grande. A partir de ese punto subes ligero. El primer mirador, el Francés, queda justo enfrente del glaciar colgante, y si te sientas veinte minutos es raro que no oigas caer una avalancha. Más arriba, el Mirador Británico abre el fondo del valle en un círculo casi cerrado de agujas, con los Cuernos, la Fortaleza, la Espada y la Aleta de Tiburón alrededor y el Cerro Paine Grande tapando el oeste. Ese es el punto de retorno de la W clásica. La bajada se hace larga porque hay que recoger el peso en el campamento y seguir hacia el este hasta el Refugio Los Cuernos, ya en la orilla del Lago Nordenskjöld.
Ocho o diez horas en movimiento se gestionan con el peso y con el reloj.
Todo a pie, unos veinte kilómetros contando la subida al valle. De Paine Grande a Campamento Italiano hay dos horas y media largas. Del campamento al Mirador Británico, otras dos y media, con casi todo el desnivel en la primera mitad. Y del campamento a Los Cuernos, unas dos horas más por terreno mucho más amable. Sal pronto y no acumules retraso en la primera hora.
Campamento Italiano es gratuito y lo gestiona CONAF, la administración de los parques nacionales chilenos. Eso significa normas sencillas y estrictas, con plazas limitadas, nada de hornillos fuera de las zonas marcadas y toda la basura de vuelta contigo. Dejar la mochila apilada mientras subes al valle es costumbre aceptada de siempre, aunque el pasaporte y el dinero se llevan encima. Muchos de los nombres de estas cumbres los pusieron las expediciones de escalada europeas que llegaron al macizo a mediados del siglo XX, y por eso conviven topónimos en castellano con otros que suenan a otra parte.
Campamento Italiano
Un campamento gratuito administrado por CONAF, en la boca del Valle del Francés, junto al río del mismo nombre.
Mirador Frances
Un mirador a media subida del Valle del Francés, frente al glaciar colgante que cae por la pared este del Cerro Paine Grande.
Mirador Britanico
El mirador del fondo del Valle del Francés, rodeado por un anfiteatro de cumbres de granito con los Cuernos, la Fortaleza, la Espada y la Aleta de Tiburón.
Refugio Los Cuernos
Refugio, camping y cabañas en la orilla norte del Lago Nordenskjöld, al pie de los Cuernos del Paine.
Refugio Chileno
Nieve
Después del Valle del Francés, este día se lleva bien. El sendero va casi todo el rato a media ladera sobre el Lago Nordenskjöld, con los Cuernos a la espalda y el agua cambiando de tono según entra la luz. Hay repechos cortos y bastante piedra suelta, pero nada exigente. A media tarde llegas al sector de Las Torres, el lado este del parque, donde hay hotel, restaurante y por fin cobertura. Comes caliente, rellenas agua y giras hacia el norte por el Valle Ascencio, una subida constante de hora y media hasta el Refugio Chileno, encajonado entre laderas. Duermes ahí para no empezar mañana desde el fondo del valle.
Hoy es día de comer bien y de dejarlo todo preparado para las cuatro y media de la mañana.
Todo a pie. De Los Cuernos al sector de Las Torres hay unos once kilómetros por la orilla, entre cuatro y cinco horas a paso tranquilo. Del centro de bienvenida al Refugio Chileno son cinco kilómetros y medio de subida por el Valle Ascencio, hora y media o dos con la mochila cargada. En el sector este funciona una furgoneta de enlace entre la portería de Laguna Amarga y el hotel, pero al valle solo se sube andando o a caballo.
El lago lleva el apellido de Otto Nordenskjöld, un explorador sueco que estudió esta parte de la Patagonia a comienzos del siglo XX, y no es el único topónimo que dejaron aquí las expediciones nórdicas. El sector este funciona además de otra manera, porque la tierra pertenece a una estancia que se fue reconvirtiendo al turismo y el ganado todavía convive con los senderos. Si te cruzas con arrieros bajando caballos cargados, apártate hacia el lado de la ladera y déjalos pasar.
Mirador Lago Nordenskjold
Un mirador del sendero de la W sobre el Lago Nordenskjöld, con los Cuernos del Paine alzándose en la orilla opuesta.
Hotel Las Torres welcome center
El centro de bienvenida del sector este del parque, junto al Hotel Las Torres, donde arrancan los senderos del Valle Ascencio.
Refugio Chileno
El único refugio del Valle Ascencio, encajonado entre laderas a mitad de camino de la Base de las Torres.
Mirador Las Torres
Llovizna
Empiezas de noche. Desde Chileno queda hora y media larga hasta el mirador, con el último kilómetro trepando por una morrena de bloques que deja a todo el mundo a paso de tortuga. Arriba se espera sentado y con frío, mirando al este. Cuando el sol asoma, las tres torres se ponen de un rojo intenso durante unos minutos y luego vuelven al gris. Por eso se madruga. Después desayunas en el refugio, recoges y bajas hasta el sector de Las Torres, donde el trekking se acaba de verdad: ducha caliente, algo de beber en la terraza y las torres ya detrás de ti.
El frío de la espera es lo que pilla a la gente desprevenida, no la subida.
A pie de principio a fin. Del Refugio Chileno al mirador hay unos cuatro kilómetros, entre hora y media y dos horas según cómo vaya la morrena. La bajada hasta el sector de Las Torres son unos nueve kilómetros y tres horas largas, ya con toda la mochila encima. Si quieres saltarte el último tramo llano hasta la portería de Laguna Amarga, entre el hotel y la entrada funciona una furgoneta de enlace.
El amanecer aquí es una especie de ceremonia colectiva, con cuarenta personas calladas sobre las rocas esperando lo mismo. Nadie habla alto y nadie apunta el frontal hacia el mirador, se lleva mirando al suelo. La otra costumbre firme es no hacer ruido en el refugio antes de las cinco, porque el resto duerme, y por eso las mochilas se preparan la noche anterior. Y si el día amanece tapado y no hay color, no lo vivas como mala suerte puntual, en Patagonia pasa buena parte del año.
Refugio Chileno
El refugio del Valle Ascencio, punto de salida de la subida nocturna al Mirador Las Torres.
Mirador Las Torres
El mirador al pie de las tres torres de granito, sobre una laguna glaciar de color gris verdoso, al final del Valle Ascencio.
Hotel Las Torres
El hotel del sector este del parque, al pie del Valle Ascencio y al final del sendero de la Base de las Torres.
Puerto Natales
Parcialmente nublado
Día de salida, pero con dos paradas que merecen la pena. Se cruza la estepa hacia la portería de Laguna Amarga con los guanacos pastando a los lados y, con suerte, un cóndor dando vueltas arriba. De camino a Puerto Natales está la Cueva del Milodón, una cavidad enorme abierta en la roca donde a finales del siglo XIX apareció un trozo de piel de perezoso gigante que aún conservaba el pelo. Se recorre en una hora, con la réplica a tamaño real junto a la boca. Después, comida en la Costanera de Puerto Natales con la centolla como plato obligado, y a media tarde el bus de tres horas hacia Punta Arenas.
El único riesgo real de hoy es apurar el horario del vuelo.
El día es de carretera. De la portería de Laguna Amarga a la Cueva del Milodón hay unas dos horas entre ripio y asfalto, y de la cueva a Puerto Natales, otros veinticinco minutos. La comida en la Costanera queda a pie desde la terminal de buses. El trayecto a Punta Arenas son unas tres horas por la Ruta 9 y termina en la terminal, desde donde hay traslado al aeropuerto.
La centolla se pesca en los fiordos de Magallanes y en Puerto Natales se sirve sin adornos, desmenuzada con un poco de mayonesa o en chupe. Pedirla ahogada en salsa está mal visto, y con razón. En cuanto a la cueva, el milodón que le da nombre era un herbívoro enorme y lento, nada que ver con el monstruo de las leyendas que corrieron por Europa cuando se conoció el hallazgo. Y si la piel te suena de algún libro, es porque Bruce Chatwin abrió En la Patagonia con un trozo de ese cuero guardado en casa de su abuela.
Laguna Amarga park exit
La portería del lado este del parque, junto a la laguna del mismo nombre, y el paso obligado para entrar o salir por el sector de las Torres.
Cueva del Milodon
Un monumento natural a unos veinticinco kilómetros de Puerto Natales, con una cueva de decenas de metros de altura abierta por el agua en roca de conglomerado.
Costanera lunch, Puerto Natales
La zona de restaurantes del paseo marítimo de Puerto Natales, con vistas al Seno Última Esperanza.
Bus to Punta Arenas
El trayecto de vuelta hacia el sur por la Ruta 9, de Puerto Natales a Punta Arenas, la capital regional de Magallanes.
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