Athens, Greece
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Acropolis, Athens
Empiezas en Koukaki, con un café en Drakou antes de subir. La Acrópolis abre temprano y esa primera hora es la buena, con la roca todavía a la sombra y el Partenón casi para ti. Después bajas al museo, que está a cinco minutos y guarda lo que arriba ya no está: las cariátides originales, el friso montado a tamaño real y el templo de fondo, al otro lado del ventanal. La tarde se cae sola hacia Plaka, cuando el sol deja de pegar y las calles se llenan de gente paseando.
Zapato cerrado y con suela que agarre, el mármol de la subida está pulido por millones de pisadas y resbala. Gorra, gafas y una botella que puedas rellenar en las fuentes de la entrada. En agosto la sombra de arriba es prácticamente nula. Compra la entrada online la noche anterior y elige la primera franja horaria, porque la cola de taquilla a las nueve ya es larga. Si vas a ver más yacimientos, el billete combinado sale a cuenta y vale cinco días. El museo cierra tarde varios días de la semana, así que si la mañana se alarga puedes cambiar el orden sin problema.
Todo el día se hace andando. Del café a la entrada oeste hay unos quince minutos cuesta arriba por Dionysiou Areopagitou, la avenida peatonal que rodea la roca. Saliendo por el este te quedan diez minutos hasta el museo. De ahí a Mani Mani son cuatro calles, y a Plaka otros diez minutos ya en llano. Para volver al hotel de noche tienes el metro en Akropoli, línea roja.
En las tabernas se pide para compartir y se va pidiendo sobre la marcha, no todo de golpe. La cuenta se pide con un gesto, nadie te la trae antes de que la reclames. La propina no es obligatoria, pero redondear o dejar un 5% está bien visto. Y en Plaka funciona una regla sencilla: cuanto más te alejes de las cartas en seis idiomas y de los camareros que captan clientes en la puerta, mejor comes.
Kaya Specialty Coffee
Cafetería de especialidad en Koukaki, el barrio que queda justo al sur de la Acrópolis, en la calle peatonal Drakou.
Acropolis and Parthenon
La ciudadela sagrada de Atenas, una peña caliza a unos 150 metros sobre el nivel del mar, coronada por el Partenón, los Propileos, el Erecteión y el templo de Atenea Niké.
Acropolis Museum
El museo que guarda todo lo encontrado en la Acrópolis y en sus laderas, a unos minutos andando de la salida sur del recinto.
Mani Mani
Restaurante de cocina del Mani en Makrigianni, el barrio del Museo de la Acrópolis, en un primer piso de la calle Falirou.
Plaka lanes
El barrio viejo de Atenas, al pie de las laderas norte y este de la Acrópolis, con casas neoclásicas del siglo XIX y calles casi todas peatonales.
Palia Taverna tou Psarra
Una de las tabernas más antiguas de Plaka, en la calle Erechtheos, con las mesas repartidas por la ladera bajo la Acrópolis.
Monastiraki, Athens
Hoy toca el llano. La Ágora Antigua era el centro de la ciudad clásica, el sitio donde se votaba, se compraba y se discutía, y hoy es un descampado verde con el templo de Hefesto entero en lo alto de una loma. Sales por Adrianou directamente a Monastiraki, con sus puestos de antigüedades y trastos, y la tarde termina subiendo a Anafiotika, un puñado de casas blancas incrustadas bajo la roca, con la ropa tendida y los gatos al sol.
La Ágora da poca sombra, así que ve antes de las once. Si compraste el billete combinado el primer día, sirve también aquí y para la Ágora Romana, el Kerámico y el templo de Zeus Olímpico. En el mercadillo se regatea sin agresividad y con una sonrisa, y los puestos que merecen la pena son los de Avissinias, no los de camisetas de Ermou. El domingo por la mañana el rastro se desborda por las calles de alrededor y es cuando de verdad vale la pena. Para cenar en Kuzina con vistas hay que reservar con antelación y pedir mesa en la azotea al hacerlo.
Del Underdog a la puerta de la Ágora hay siete minutos por Iraklidon y Apostolou Pavlou, todo peatonal. La salida norte del yacimiento da a Adrianou, así que Monastiraki queda a dos minutos. Después de comer, la subida a Anafiotika son unos quince minutos de calles empedradas y escaleras estrechas, sin sombra en el tramo final. El metro de Monastiraki cruza dos líneas y te lleva al Pireo y al aeropuerto sin transbordo.
Anafiotika no es un decorado, es un barrio con gente viviendo dentro, puertas que dan a la calle y patios a medio metro del camino. Baja la voz al pasar y no metas la cámara por las ventanas. En Monastiraki, si quieres la carne en pincho pides kalamaki y si la quieres envuelta pides pita, y se come de pie o en una mesa de plástico, que es como está buena.
The Underdog
Cafetería y tostador de café de especialidad en Thiseio, en la calle peatonal Iraklidon, a un paso de la Ágora Antigua.
Ancient Agora
La plaza pública de la Atenas clásica, con los tribunales, el mercado y los edificios de gobierno, entre Monastiraki y Thiseio.
Monastiraki flea market
El mercadillo de Atenas, repartido entre la plaza Monastiraki, la calle Ifestou y la plaza Avissinias, con antigüedades, ropa usada y souvenirs.
O Thanasis
Casa de kebab y souvláki en Mitropoleos, junto a la plaza Monastiraki, con barra para llevar y comedor.
Anafiotika
Un puñado de casas blancas de estilo cicládico agarradas a la ladera norte de la Acrópolis, entre Plaka y la roca.
Kuzina
Restaurante de cocina griega actual en la calle Adrianou, en Thiseio, con comedor abajo y azotea con vistas a la Acrópolis.
Cape Sounion, Greece
El tercer día sales de la ciudad y bajas por la costa. Primero Glyfada, con desayuno en la arena y el mar a dos metros. Luego el lago Vouliagmeni, agua salobre a unos veinticuatro grados todo el año, encajada entre paredes de roca, con pececillos que te mordisquean los pies mientras flotas. Después de comer pescado cerca del cabo queda tiempo para un último baño en una cala tranquila y para subir al templo de Poseidón antes de que el sol se meta en el mar.
Bañador puesto desde por la mañana y toalla en la mochila, hoy te metes en el agua dos veces. En el lago se paga entrada y el precio incluye hamaca y sombrilla, con taquillas y ducha. Escarpines si tienes, porque el fondo tiene piedra. Para Sunión, calcula llegar al menos cuarenta y cinco minutos antes de la puesta de sol, que en agosto cae sobre las ocho, porque la última entrada se corta bastante antes del cierre. Y mete una camiseta de manga larga para la vuelta, que en el cabo levanta viento en cuanto baja el sol.
Hoy hace falta coche. Del centro al cabo hay unos 70 km por la carretera de la costa, poco más de una hora sin tráfico, y el trayecto es media excursión en sí mismo. Sin coche queda el autobús KTEL de Ática que sale junto al parque de Pedion tou Areos, tarda cerca de dos horas por la ruta costera y te deja lejos del lago Vouliagmeni. La vuelta de noche en autobús se hace larga, así que si piensas cenar en Varkiza el coche compensa.
La costa entre Glyfada y Vouliagmeni es donde veranean los atenienses que no se van a las islas, así que el fin de semana está a tope y entre semana respira. Muchas playas son organizadas y de pago, con hamaca incluida, aunque siguen quedando calas libres señalizadas como ελεύθερη παραλία. En las tabernas de la costa el pescado se vende al peso. Te lo enseñan crudo, eliges la pieza y te dicen el precio antes de pasarlo a la parrilla, y preguntar cuánto sale no es de mala educación, es lo normal.
Balux House Project
Local de playa sobre la arena de Glyfada que funciona como cafetería, restaurante y club según la hora del día.
Lake Vouliagmeni
Un lago salobre de agua templada al sur de Atenas, encajado entre paredes de roca y alimentado por manantiales subterráneos que bajan del Himeto.
Taverna Syrtaki
Taberna de pescado con terraza sobre el mar en la costa de Sunión, a pocos minutos en coche del templo de Poseidón.
Sounio Beach
Playa de arena en la ensenada que hay al pie del cabo Sunión, la última parada de baño antes del templo.
Cape Sounion, Temple of Poseidon
Un templo dórico de mármol blanco en lo alto del cabo que cierra el Ática por el sur, a unos 60 metros sobre el mar.
Island Athens Riviera
Restaurante y club de verano en la costa de Varkiza, con edificios encalados de aire cicládico asomados al mar.
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